Crónica La Rioja.

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Las empresas transforman a los menores en su principal cliente en el mundo online adulto.

Las empresas transforman a los menores en su principal cliente en el mundo online adulto.

Ante el impacto del acoso digital en menores se hace necesario abordar la educación en Internet en casa "como una asignatura obligatoria"

LOGROÑO, 8 May.

La jefa de Delitos Tecnológicos de la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Policía de La Rioja, Silvia Barrera, ha alertado hoy de que Internet es un "mundo adulto" en el que "las empresas digitales han hecho de los menores su cliente estrella".

Barrera ha impartido la conferencia 'Impacto del acoso digital en la salud mental de los jóvenes' en el edificio de Ciencias de la Salud de la Universidad de La Rioja dirigido a la comunidad universitaria dentro del programa Pasaporte Saludable.

En declaraciones a los medios de comunicación, ha considerado necesario que las familias "aborden" la educación para el uso de Internet en casa "como una asignatura obligatoria".

Así, ha explicado, "se le da el móvil" al menor y "se le deja a su suerte, sin ninguna experiencia" ni pautas para afrontar "un mundo, el virtual, que es exactamente igual que el real y con los mismos problemas".

De este modo, ha recomendado a los padres "que hagan el esfuerzo de documentarse, poner unas normas y unos límites en casa" porque, si no, ha alertado, "ocurren cosas".

En este sentido, ha invitado a pensar que les "estamos dando acceso a un mundo adulto", porque "Internet es un mundo adulto, no es un mundo adecuado para los niños".

En cambio, "las grandes empresas digitales han hecho de los menores precisamente su producto estrella, sus clientes estrellas, porque son los que más consumen, los que más horas pasan y los que lo hacen de forma más indiscriminada".

La primera recomendación ante el uso del móvil sería: "Si no nos lo piden, nos se lo demos" y la segunda: "Una vez que se lo demos, que su uso sea muy limitado".

Junto a esto, entregarlo con unas normas, un contrato firmado y unos límites acerca de lo que puede ver, usando, junto a la educación, control parental.

"Dejarle claro que darle un móvil no es un derecho con el que un menor crece, es una herramienta que nosotros le damos porque queremos, pero con unas condiciones", ha resaltado.

Con respecto a la intimidad, "tiene que estar supervisado por los padres porque es el deber de cuidado de un menor", de modo que "si sospechamos que algo está ocurriendo estemos habilitados para acceder al móvil y comprobar que efectivamente no está ocurriendo nada".

Con respecto al acoso que puede producirse a través de Internet, ha advertido de que lo que debería abordarse desde un punto de vista familiar se convierte en un problema policial que tiene un impacto tanto en los jovenes autores del delito como en las propias víctimas.

En este sentido se ha referido a "conductas o patrones de comportamiento que son típicos de adultos, como el control de las redes o el control de la mensaje instantánea" pero con "un sufrimiento mayor porque los menores que no tienen técnicas de afrontamiento".

"Al final los menores de edad tienen la ley acorde a la responsabilidad penal del menor, pero los delitos son los mismos, los pueden cometer un adulto o un menor", ha señalado añadiendo que muchas veces "no son conscientes" de que lo que están haciendo "está ratificado en el Código Penal"

En el caso de los adultos, "todos sabemos que acosar, controlar, humillar a una persona en el mundo físico o analógico es un delito, porque le haces sentir mal, básicamente, o porque estás vulnerando su intimidad, y lo mismo en Internet".

A los menores hay que transmitirles "una visión de cómo se sienten las víctimas cuando sufren este tipo de hechos". También, contarles las consecuencias desde el punto de vista policial.

Sobre todo, "dar unas pequeñas pautas, porque cuando sucede esto, lo que se está detectando es que ni las familias ni los jóvenes tienen técnicas de afrontamiento ni herramientas para decir qué tengo que hacer" en el caso de ser víctima.

En este sentido, el primer consejo es, "en la medida de lo posible, no cruzar la línea de lo policial o lo judicial y que, tanto los padres como los responsables de esos jóvenes, intenten solucionar este problema en el ámbito escolar, educativo o en el propio entorno de los amigos".

Una vez que llegan a la comisaría, se les orienta para que no borren las evidencias; cómo tienen que comportarse con los posibles autores y, por último, un acompañamiento para que no se culpabilicen por ser víctimas.

Por último, ha señalado que el cibercrimen "es como la lotería". "Los autores cometen los hechos y están en el entorno de la víctima", dado que "ya el 97 por ciento de la población española, incluidos los jóvenes, tiene acceso a Internet".