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Domingo, 1 de noviembre de 2026 Edición La Rioja · Red Crónica
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Los Fosores de Logroño, seis frailes que viven en el cementerio municipal

Seis frailes fosores viven en el cementerio de Logroño, única orden de su tipo en España, y alertan de la falta de vocaciones y del cambio en los ritos funerarios.

Redacción automática · Crónica La Rioja 3 min de lectura

La congregación de los Hermanos Fossores de la Misericordia reside de forma permanente en el cementerio municipal de Logroño y reivindica el recinto como «el mejor lugar del mundo para vivir». Lo hace a las puertas del Día de Todos los Santos, fecha en la que las instalaciones reciben numerosos visitantes para limpiar nichos y colocar flores.

La orden nació en 1953 en Guadix (Granada) y es, según la propia noticia, una congregación única en España, cuyo carisma se centra en habitar los cementerios para acompañar a las familias en su duelo, en los entierros y en la oración por los difuntos y los vivos. Actualmente solo mantiene actividad en Guadix y en Logroño, ciudad a la que llegó en 1965. En la capital riojana, tres hermanos atienden la parte espiritual, los responsos previos a inhumaciones y cremaciones, y las gestiones de la oficina, en coordinación con los funcionarios del Ayuntamiento, que asumen hoy las labores físicas que antes realizaban los propios frailes.

El hermano Josef invita a quienes consideran el lugar oscuro o terrorífico a acercarse y comprobarlo: «Aquí no hay ruido, vivimos en tranquilidad, llevamos una vida humilde y sencilla, como una familia». Afirma además que la muerte es «una buena amiga» desde su perspectiva de fe, y apunta que lo que hay que temer es «cómo vamos a morir». Por su parte, el hermano Sergio Triguero considera el cementerio «el mejor maestro para la vida cristiana».

La congregación reconoce que el contacto diario con el dolor de las familias les afecta. El hermano Josef señala que, al ver a hijos despedirse de sus padres, «se nos mueve también a nosotros el sentimiento». Según relata, muchos visitantes regresan años después para agradecerles su presencia.

La orden cuenta actualmente con seis miembros en todo el país, debido a la falta de vocaciones. Para buscar relevo, ha comenzado a difundirse en redes sociales como Facebook e Instagram, aunque reconocen que a algunos jóvenes les asusta vivir en un cementerio las 24 horas. Tienen la esperanza puesta en la próxima llegada de un aspirante procedente de África. La congregación también observa cambios en las costumbres funerarias: un incremento de las incineraciones en Logroño, que llegan a seis diarias, y una menor afluencia a los entierros, donde, según constatan, «los jóvenes no vienen mucho al cementerio».

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