LOGROÑO, 5 de noviembre.
En un giro alarmante de los acontecimientos, un hombre de 37 años, residente en Logroño, ha sido objeto de una investigación por parte de la Guardia Civil tras verse involucrado en un grave accidente de tráfico el 15 de septiembre en la Nacional-232, a la altura de Fuenmayor. Las autoridades le imputan presuntamente los delitos de conducir bajo la influencia del alcohol y causar lesiones graves por imprudencia.
Según un comunicado de prensa emitido por la Guardia Civil, el conductor de la furgoneta estaría vinculado a un accidente de notoria gravedad, ya que ignoró una señal de stop y, tras someterse a un control de alcoholemia, resultó positivo en la prueba.
El suceso se desencadenó aproximadamente a las 21:20 del 15 de septiembre, en el punto kilométrico 420,350 de la N-232, cerca de Fuenmayor (La Rioja). En ese instante, el hombre de la furgoneta, que circulaba por la LR-137, decidió no detenerse ante la señal de stop e invadió una vía de preferencia, colisionando de forma brutal contra un turismo en ese momento en circulación.
El impacto fue tan violento que ambos vehículos terminaron chocando contra las instalaciones del Puesto de la Guardia Civil de Fuenmayor, resultando en la destrucción parcial del muro perimetral y la valla del recinto.
Al lugar de los hechos acudieron rápidamente efectivos del Sector de Tráfico de la Guardia Civil, unidades de Seguridad Ciudadana, Bomberos y servicios sanitarios de emergencias, quienes atendieron al herido y lo trasladaron al Hospital San Pedro de Logroño.
El conductor de la furgoneta fue sometido a la prueba de alcoholemia, obteniendo un resultado alarmante de 0,54 mg/l en aire espirado, superando en más del triple la tasa legal permitida, conforme ha informado la Guardia Civil.
La investigación sugiere que la imprudencia del conductor, al no detener su vehículo en la señal de stop y a su vez, estar bajo los efectos del alcohol, fue la principal causa del accidente, motivo que ha llevado a su investigación.
En consecuencia, el hombre investigado podría enfrentar penas que van desde tres a seis meses de prisión, multas de entre seis y doce meses, o trabajos en beneficio de la comunidad que podrían oscilar entre treinta y noventa días. Además, podría sufrir la privación del derecho a conducir vehículos a motor durante un periodo que varía entre uno y cuatro años debido al delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas.
A esto se agrega el posible castigo por lesiones graves por imprudencia, que podría conllevar la privación del derecho a conducir por un tiempo similar.
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