Feministas de La Rioja advierten sobre la grave situación de riesgo que enfrentan mujeres y niñas con discapacidad.
LOGROÑO, 17 de noviembre.
Recientemente, el pasado viernes 14 de noviembre, la comunidad de La Rioja recibió con consternación la inquietante noticia sobre una agresión sexual que sufrió una mujer con discapacidad en la capital, llevada a cabo por su pareja y un amigo de este. Desde la agrupación Feministas de La Rioja se ha expresado un firme respaldo hacia la víctima y sus familiares, al tiempo que se ha hecho un llamado a la acción para visibilizar y denunciar la vulnerabilidad única que enfrentan las mujeres y niñas con discapacidad en situaciones de violencia.
En un comunicado, la organización subraya la complejidad del proceso de denuncia, el cual se ve intensificado para aquellas víctimas que enfrentan este tipo de agresiones. Reconocen que las mujeres con discapacidad a menudo son ignoradas en las conversaciones sobre violencia, lo que contribuye a que no se les reconozca como víctimas de agresiones estructurales.
La violencia sexual, en particular, se presenta como una de las formas más ocultas y mal atendidas de violencia, generando una discriminación adicional que combina la opresión de género con la exclusión basada en la discapacidad. Feministas de La Rioja señala que se trata de un problema al que se debe poner especial atención.
La organización también trae a colación una pregunta medular planteada por Pilar Álamo, pedagoga experta en salud mental: “¿vulnerables o vulnerabilizadas?”. Este planteamiento abre un debate sobre la naturaleza de la vulnerabilidad en estas mujeres, sugiriendo que no es un rasgo intrínseco, sino el resultado de las condiciones discriminatorias que las rodean.
El diagnóstico del Instituto Canario de Igualdad, publicado este año, pone de manifiesto cómo la falta de credibilidad afecta a estas mujeres; en efecto, un 92% ha confesado que sus testimonios han sido cuestionados. Este problema es especialmente agudo para aquellas con discapacidades intelectuales o problemas de salud mental. Además, el 45% nunca denuncia por temor al agresor o por la carga de la vergüenza.
Los datos indican que las mujeres con discapacidad enfrentan un mayor riesgo de sufrir abuso y violencia en comparación con sus contrapartes masculinas y con mujeres sin discapacidad. Las raíces de su vulnerabilidad están entrelazadas con el patriarcado y el capacitismo, creando una intersección de opresión que resulta devastadora.
La combinación de ser mujer y tener una discapacidad genera una de las realidades de abuso más silenciadas de nuestra sociedad, donde el capacitismo crea un entorno que refuerza la exclusión de derechos fundamentales, como la sexualidad, el acceso al empleo y la posibilidad de ser madres.
El acceso limitado a la educación afectivo-sexual representa un desafío considerable, dejando a estas mujeres en una posición de mayor desamparo frente a situaciones de violencia sexual. Además, se ven obligadas a sacrificar su intimidad al requerir asistencia, lo que las expone a riesgos de abuso por parte de personas cercanas, a menudo en contextos cerrados y aislados.
Se señala que aunque hay escasa investigación sobre este tema, los estudios existentes evidencian la magnitud del problema. Feministas de La Rioja apunta que las mujeres con discapacidad son hasta cuatro veces más propensas a sufrir violencia sexual que sus contrapartes sin discapacidad, basándose en investigaciones de entidades respetadas como CERMI Mujeres.
La organización exige que la cobertura mediática de estos sucesos sea adecuada y respete la dignidad de las víctimas. Desde este colectivo, se solicita que los medios eviten juicios de valor y utilicen un lenguaje que no discrimine, asegurando que la discapacidad de la víctima no sea un punto focal que contribuya a su revictimización.
Además, es necesario que las políticas públicas y los recursos disponibles brinden una protección real y efectiva a las mujeres y niñas con discapacidad. Para ello, se instan a las autoridades a implementar mecanismos que garanticen su seguridad y a proporcionar los apoyos necesarios en cada caso particular.
Asimismo, la sensibilización y visibilidad de esta realidad es crucial. Las campañas deben dar voz a estas mujeres para que su situación sea reconocida y valorada, asegurando que su derecho a la intimidad y a la dignidad sea plenamente respetado.
Feministas de La Rioja han manifestado la necesidad de establecer programas de formación para todos los profesionales involucrados en la atención de estas víctimas, con el fin de garantizar una respuesta especializada y adaptada a sus necesidades.
La organización es consciente de que el problema que enfrentan es complejo y extenso, sin soluciones sencillas. Sin embargo, es evidente que la escasez de educación emotiva y sexual, así como la percepción de debilidad de las mujeres, han contribuido a la vulneración de sus derechos y a situaciones de abuso.
Ante este contexto, han solicitado que las investigaciones sobre este caso cuenten con expertos que puedan atender a la mujer agredida de manera justa y digna, como se haría en cualquier otro evento de agresión sexual.
Concluyen invitando a la comunidad a unirse a la manifestación programada para el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. El evento comenzará a las 19 horas en la Plaza del Mercado de Logroño, donde reclamarán justicia y reparación integral para todas las víctimas de violencia machista.
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