El capitán de la Unidad Orgánica de la Guardia Civil, quien lidera la investigación, ha declarado que de no haber sido por la intervención de un agente forestal, el caso del asesinato en Viniegra podría haberse transformado en una mera desaparición. “Las circunstancias habrían sido muy diferentes”, afirmó, destacando cómo la alerta del agente fue clave para destapar un crimen planificado con antelación.
En una reciente audiencia, el capitán expuso que los tres acusados habían acordado el crimen varios días antes del asesinato de la víctima, un hombre de 45 años que había exigido de manera insistente el pago de una deuda significativa relacionada con drogas. “Todo estaba cuidadosamente orquestado”, dijo el capitán, señalando que las reuniones previas habían sido fundamentales para el desarrollo de su plan macabro.
El 24 de julio de 2022, en una comida que tuvo lugar en Viniegra, los tres conspiradores discutieron cómo llevar a cabo el asesinato y encontraron un lugar concreto: una sima de más de 50 metros de profundidad y de difícil acceso, donde planeaban deshacerse del cadáver. Sin embargo, las cosas no salieron según lo planeado la noche del crimen, lo que llevó a una serie de complicaciones en su intento por ocultar sus acciones.
“Es indiscutible que hubo un acuerdo entre las tres personas involucradas, cada uno con roles definidos. Los dos hombres llevaron a cabo el asesinato, mientras que la mujer se encargó de vigilar”, explicó el capitán. El juicio contra ellos ha comenzado, y se ha revelado que la víctima había estado persiguiendo a uno de los agresores por una deuda de aproximadamente 13.600 euros, lo que derivó en la creación de su fatídico plan.
En su declaración, el capitán detalló cómo el crimen se llevó a cabo: la víctima recibió un disparo en la nuca antes de ser golpeada con una piedra, y su cuerpo fue arrojado en la sima dos días más tarde. Además, mencionó los desacuerdos que surgieron entre los acusados, lo que dificultó la ejecución del plan, así como el uso de diversos métodos para desencadenar confusión y eludir la incriminación.
La víctima fue engañada para que acudiera a Viniegra bajo la falsa promesa de saldar su deuda, y allí fue asesinada por los acusados. “Las pruebas son claras y apuntan a su culpabilidad”, recalcó el capitán, quien enfatizó que su intención siempre había sido ocultar la verdad detrás de un acto premeditado.
El juicio, que ha atraído la atención de la comunidad, pone de manifiesto los riesgos asociados con el mundo del crimen y cómo las deudas pueden llevar a consecuencias fatales. La defensa de uno de los acusados sostiene que no hubo un plan para asesinar a la víctima, alegando que su cliente participó solo por coacción, lo que añade una dimensión más al caso.
A pesar de las excusas esgrimidas por la defensa, la evidencia y los testimonios presentados en la corte sugieren que existe una fuerte conexión entre el asesinato y la deuda que la víctima había generado. “No se puede ignorar la lógica de que al final del día, su motivación estaba ligada al dinero y al deseo de evitar las repercusiones de la deuda”, declaró el capitán durante su testimonio en el juicio.
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