La inacción del Ayuntamiento de Logroño en la protección acústica del Casco Antiguo
Más de dos años desde la aprobación de la ZPAE en Logroño, pero la inacción municipal mantiene niveles de ruido intolerables en el centro histórico.
Han transcurrido más de dos años desde la aprobación de la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) en Logroño, en junio de 2022. Sin embargo, su implementación efectiva sigue pendiente y los residentes denuncian una falta de fiscalización y acción municipal.
El centro histórico de Logroño continúa enfrentando niveles elevados de ruido, especialmente por la actividad nocturna en locales como 'Déjà vu', que opera con música a volumen elevado y sin restricciones claras. La asociación vecinal Demanda Casco Antiguo señala que el Ayuntamiento mantiene esta herramienta en la 'nevera', a pesar de las normativas y sentencias judiciales que avalan la problemática.
El Tribunal Superior de Justicia de La Rioja ratificó en junio que las mediciones acreditan niveles intolerables de ruido, vinculados a locales nocturnos, y no solo a los clientes en la calle. La falta de respuesta del consistorio, que se niega a dialogar con los vecinos, agrava la situación y pone en entredicho su compromiso con la calidad de vida en el barrio.
La inacción política refleja una prioridad por el ocio nocturno frente al bienestar ciudadano. A pesar de las herramientas legales disponibles, como la actualización de ordenanzas y mapas de ruido, estas no se aplican eficazmente, lo que pone en duda la voluntad del Ayuntamiento para proteger a los residentes.
El caso de 'Déjà vu' ejemplifica cómo decisiones municipales parecen favorecer intereses comerciales o de ocio, en detrimento del respeto a la normativa y la convivencia. La pasividad policial ante nuevas actuaciones en horarios nocturnos refleja una preocupante falta de voluntad política para regular el sector.
El futuro del Casco Antiguo dependerá de la voluntad política y la presión social para que las instituciones actúen con firmeza. La protección del patrimonio y la calidad de vida requieren decisiones claras y compromiso real por parte del Ayuntamiento en la gestión del ruido y el orden público.