García-Margallo ve en la derrota de Trump «un respiro» para las democracias liberales
El exministro García-Margallo valora la derrota de Trump en las midterms como un respiro para las democracias liberales y reclama pactos en España.
El exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo (2011-2016) valoró como «un respiro» y «una buena noticia para las democracias liberales y el mundo civilizado» los resultados de las elecciones legislativas de medio mandato de EE.UU., que dieron la victoria a los demócratas. Lo hizo en el Círculo Logroñés, minutos antes de participar en la jornada 'Navegar el cambio: economía, geopolítica y empresa', dentro del ciclo Diálogos para el Desarrollo, organizado por Management Activo.
Según García-Margallo, Donald Trump «ha exagerado notablemente en el plano interno» al haber traspasado, a su juicio, las reglas de las democracias liberales mediante órdenes ejecutivas, lo que en España equivaldría a los decretos leyes. Criticó también una política exterior decidida exclusivamente desde la Casa Blanca, sin contar con el Congreso ni con la opinión pública estadounidense. Por ello, consideró que los resultados «se veían venir», dado el contexto de un estrecho de Ormuz «prácticamente cerrado», la guerra de Rusia contra Ucrania «sin resolver» y unas conversaciones con China «muy complicadas».
El exministro atribuyó a la política migratoria la pérdida de parte del voto hispano que había apoyado a Trump. Añadió que el presidente ha dejado de lado los grandes temas, como el cambio climático, y que ha desarrollado una política unilateral en la que no ha contado con la Unión Europea, ni tampoco en Oriente Próximo, donde, según su valoración, Europa ha realizado inversiones mayores que Estados Unidos en todos los terrenos.
Pese a ello, García-Margallo recordó que, en los dos años que restan de mandato, Trump conserva los poderes para continuar con su línea, y no descartó «alguna sorpresa en Cuba». Aun así, afirmó que resulta tranquilizador que el trumpismo deba reconsiderar lo hecho.
En cuanto a España, de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre, el exministro señaló que el país ha vivido una etapa de «enorme fragmentación» que ha impedido al Gobierno mantener una política coherente y uniforme. Afirmó que el peor legado de Pedro Sánchez es haber resucitado la imagen de las «dos Españas» que no se entienden, y expresó su deseo de que el próximo Gobierno impulse la reconciliación nacional y un entendimiento entre las principales fuerzas políticas. Consideró necesario reconstruir la política exterior, y criticó que el Gobierno haya ido en dirección contraria a la Unión Europea en defensa e inmigración. Concluyó que los grandes problemas del país requieren un pacto estable que devuelva la esperanza a la población, especialmente a los jóvenes.