El paro en La Rioja baja un 2,1% en el tercer trimestre, pero destruye 200 empleos
El paro en La Rioja baja un 2,1% en el tercer trimestre, pero se destruyen 200 empleos, reflejando desafíos estructurales en la región.
En el tercer trimestre, La Rioja registró una reducción de 300 desempleados, situándose en 14.300 personas en paro. Este descenso representa un 2,1% respecto al trimestre anterior y marca la segunda bajada consecutiva en la tasa de desempleo en la región. Sin embargo, también se destruyeron 200 empleos, dejando la cifra de ocupados en 151.900, la más baja en un tercer trimestre desde 2024.
Estos datos se producen en un contexto de recuperación económica parcial, en medio de un escenario político marcado por la gestión de las políticas laborales y la influencia de decisiones a nivel nacional. La región mantiene una tasa de paro del 8,63%, aunque el aumento en el paro juvenil y la reducción en contratos indefinidos evidencian desafíos estructurales en el mercado laboral.
La disminución del desempleo en el último trimestre contrasta con el incremento en el número de parados en el último año, que sumó 1.400 personas, un 10,9%. La destrucción de empleos también se refleja en la reducción de asalariados con contratos indefinidos, que bajaron en 1.700, mientras que los temporales aumentaron en 500.
Desde una perspectiva política, estos datos llegan en un momento de debate sobre las políticas activas de empleo y las medidas del Gobierno central y autonómico para dinamizar el mercado laboral. La gestión de fondos europeos y las reformas laborales son puntos clave en las decisiones que influirán en la evolución futura del empleo en la región.
El contexto a medio plazo dependerá de la capacidad de la economía para generar empleo estable y reducir las desigualdades, particularmente entre jóvenes y mujeres. La persistente alta tasa de paro juvenil, superior al 30%, indica que aún hay margen para implementar políticas que promuevan la inserción laboral de los más jóvenes en el mercado.
En conclusión, La Rioja presenta signos de cierta recuperación en el empleo, aunque los desafíos estructurales y políticos siguen condicionando el panorama laboral. La evolución futura dependerá de la efectividad de las políticas y de la recuperación general de la economía nacional y regional.