El comercio en La Rioja enfrenta una profunda transformación con ayudas públicas
El comercio minorista en La Rioja ha experimentado una pérdida del 9,8% de autónomos en los últimos cuatro años, superando la media nacional del 7,72%. La capital, Logroño, ha registrado una caída en el número de comercios, con menos de 2.000 establecimientos activos.
Este contexto se enmarca en un escenario de cambios económicos y digitales que afectan a todo el sector, agravados por la crisis post-pandemia y las nuevas formas de consumo. La Xunta regional ha puesto en marcha ayudas por valor de más de 7,6 millones de euros, destinadas a fomentar la digitalización, sostenibilidad y formación, con el objetivo de frenar la sangría.
Las pérdidas en el empleo y el cierre de comercios reflejan una tendencia que podría impactar en la economía local, en un marco donde los costes fijos, como el levantamiento de persianas, alcanzan aproximadamente 100 euros diarios. La situación requiere un enfoque estratégico para garantizar la supervivencia del sector.
Desde el Gobierno regional, las medidas buscan también potenciar la innovación y la atracción de inversiones. Sin embargo, la percepción de incumplimiento de promesas electorales y la pérdida de credibilidad por parte de algunos sectores autónomos generan un clima de incertidumbre.
El futuro del comercio en La Rioja dependerá de la capacidad de adaptación del sector, de la continuidad en las ayudas públicas y de la implementación de políticas que favorezcan la competitividad. La apuesta por la digitalización y la proximidad será clave en los próximos años para revertir estas tendencias negativas.
En un contexto más amplio, la recuperación del comercio regional requiere una estrategia coordinada a nivel estatal y europeo, que facilite recursos y apoyos específicos. La transformación digital y la innovación serán los pilares para afrontar los nuevos retos del mercado y fortalecer la economía local.