CALAHORRA (LA RIOJA), 29 de enero.
Un nuevo incidente ha sacudido el casco antiguo de Calahorra, donde un edificio en la calle Estrella, número 12, ha colapsado parcialmente. Afortunadamente, no se han reportado heridos a pesar de que el inmueble estaba habitado.
La Policía Local tomó la iniciativa de evacuar a cinco residentes, aunque se confirmó que otros dos habían salido del edificio antes, uno de ellos de manera improvisada a través de una ventana, según testimonios de quienes estaban cerca en el momento del suceso.
El colapso fue reportado poco después de las primeras horas de la tarde y se registró oficialmente a las 16:26 horas. Hasta el lugar se dirigieron diversas autoridades, incluyendo al concejal de Urbanismo, Antonio Mazo, técnicos del Ayuntamiento, y efectivos de la Policía Local y la Guardia Civil, además de al menos tres vehículos de los Bomberos del CEIS Rioja, quienes llevaron a cabo las labores de seguridad y rescate.
El edificio afectado, que había albergado anteriormente una fonda conocida, estaba catalogado como en ruina. Su propietario, que no residía en el lugar, ya había iniciado un proceso para su demolición, según informó el concejal Mazo. La estructura, que consta de planta baja y dos alturas, se encontraba en condiciones deplorables.
Cabe mencionar que el Ayuntamiento está llevando a cabo otras demoliciones en la misma área, afectando aproximadamente 800 metros cuadrados en la intersección de la calle La Estrella y la calle Enramada. Sin embargo, este nuevo derrumbe no parece estar vinculado con esas obras, ya que los edificios intermedios, números 8 y 10, separan ambos puntos de intervención.
Mazo aclaró que, a primera vista, no hay evidencia de que las obras vecinas contribuyeran al derrumbe, aunque destacó la importancia de que los técnicos analizaran la situación en profundidad. Mientras tanto, se había desalojado otro edificio en la misma calle, el número 16, antes de que comenzaran las obras en la zona, lo que añade una capa de complejidad al análisis de este incidente.
A este respecto, algunos habitantes han sugerido que se podrían haber llevado a cabo trabajos no autorizados en el edificio que colapsó. El concejal mencionó que las primeras investigaciones apuntan a la posibilidad de que “algún tipo de actuación” podría haber estado ocurriendo en su interior antes del colapso.
El proyecto de demolición había sido encargado y se esperaba que se iniciara una vez que todos los residentes fueran evacuados. No obstante, parece que se podrían haber realizado actividades no aprobadas justo antes del incidente.
En cuanto a los inquilinos del edificio, ellas serán reubicadas, ya que se identificaron dos sectores en la estructura: uno que ha colapsado y otro que también deberá ser evacuado por cuestiones de seguridad. Mazo también habló sobre lo extraordinario de que colapsara el interior en lugar del tejado del edificio, lo que añade preguntas sobre el fallo estructural.
Además, el concejal apuntó que determinar la cantidad exacta de residentes ha sido complicado, dado que no todos estaban empadronados. En el momento del derrumbe, se estimó que entre seis y siete personas estaban dentro del inmueble.
Finalmente, Mazo reforzó la idea de que, a pesar de la gravedad del incidente, lo más relevante es que no hubo que lamentar víctimas personales y que la parte del edificio que ya había sido desalojada fue precisamente la que se vino abajo.
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