Antonio Fernández de Buján, Doctor Honoris Causa por la UR, en un acto marcado por el luto
La UR invistió como Doctor Honoris Causa al romanista Antonio Fernández de Buján, primer jurista con esta distinción, en un acto marcado por el luto.
La Universidad de La Rioja investió este miércoles como Doctor Honoris Causa a Antonio Fernández de Buján y Fernández, catedrático de Derecho Romano de la Universidad Autónoma de Madrid. El acto, celebrado en el Aula Magna del Edificio Quintiliano, se desarrolló bajo la sombra de un accidente ferroviario ocurrido esa misma mañana en Urda (Toledo) y del fallecimiento, la tarde anterior, del exalcalde de Logroño Tomás Santos.
La ceremonia incluyó un minuto de silencio por ambos sucesos y la eliminación de elementos festivos. La rectora, Eva Sanz Arazuri, expresó su consternación y anunció que la institución se limitaría estrictamente a sus actividades académicas. Es un gesto que refleja cómo las instituciones públicas riojanas gestionan los actos protocolarios cuando coinciden con duelos colectivos.
La distinción tiene un significado académico relevante. Fernández de Buján es el primer jurista al que la UR concede este reconocimiento, lo que amplía el perfil de los doctores honoris causa de la institución, hasta ahora más vinculado a la literatura, la ciencia y la divulgación. El Consejo de Gobierno aprobó su nombramiento el 19 de octubre de 2023, tras un proceso que valoró su contribución a la ciencia jurídica y a la actualización de los estudios de Derecho Romano.
El perfil del investido avala la decisión. Catedrático con solo veintinueve años, dirige veinte tesis y tiene otras catorce en curso. Ha sido pionero en el estudio del Derecho Administrativo, Fiscal y Medioambiental romano, así como de la Jurisdicción Voluntaria. Su obra incluye treinta libros y cuatrocientos cincuenta artículos, y dirige colecciones y revistas de referencia en su área.
En el plano institucional, el acto refuerza la proyección exterior de la UR en el ámbito jurídico nacional. Su laudatio, a cargo de Alfonso Agudo Ruiz, subrayó no solo los méritos científicos sino también los valores personales del homenajeado, un énfasis que el propio discurso de la rectora compartió al señalar que son las personas las que dignifican a las universidades y no al revés.
La investidura se enmarca en una tendencia de la universidad pública española a utilizar sus distinciones honoríficas para situar el debate jurídico en el centro de su oferta cultural. En los próximos meses, la UR deberá demostrar que estos reconocimientos se traducen en colaboraciones docentes e investigadoras duraderas con los referentes que distingue.