Una mujer investigada en Calahorra por conducir sin permiso y negarse a las pruebas de alcohol y drogas
La Guardia Civil investiga en Calahorra a una mujer sin permiso de conducir que huyó tras un control de alcoholemia y se negó a las pruebas de alcohol y drogas.
La Guardia Civil ha investigado a una mujer de 37 años, de nacionalidad colombiana y residente en Humanes (Madrid), como presunta autora de dos delitos contra la seguridad vial en La Rioja: conducir sin haber obtenido nunca permiso o licencia y negarse a someterse a las pruebas de detección de alcohol y drogas.
Los hechos ocurrieron en un punto de verificación de alcohol y drogas instalado en el kilómetro 361,700 de la carretera N-232, a su paso por el término municipal de Calahorra. Según la información facilitada por el Sector de Tráfico de la Guardia Civil, los agentes practicaron una prueba de alcoholemia al conductor de un turismo, cuyo resultado detectó la presencia de alcohol por litro de aire espirado.
Mientras los agentes comunicaban al conductor la infracción, observaron que la mujer que lo acompañaba ocupaba el asiento del conductor, arrancaba el vehículo e intentaba abandonar el lugar. Los agentes la interceptaron a escasos metros del control. Tras identificarla, comprobaron que nunca había obtenido permiso o licencia de conducción. Además, cuando fue requerida para realizar las pruebas legalmente establecidas, se negó, pese a haber conducido el vehículo.
La actuación se inscribe en los dispositivos de vigilancia y control que el Sector de Tráfico de la Guardia Civil en La Rioja mantiene de forma permanente para prevenir conductas de riesgo al volante, especialmente las relacionadas con el consumo de alcohol y drogas, con el objetivo de contribuir a reducir la siniestralidad vial.
La normativa vigente castiga la conducción sin haber obtenido nunca permiso o licencia con penas de prisión de tres a seis meses, multa de doce a veinticuatro meses o trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días. La negativa a someterse a las pruebas de alcohol o drogas, cuando el conductor es requerido por un agente de la autoridad, se castiga con prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.