• lunes 28 de noviembre del 2022

UAGR culpa a especuladores y a la desregulación de los mercados de la crisis alimenticia

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LOGROÑO, 23 Jun.

UAGR culpa a especuladores y a la desregulación de los mercados de la crisis alimenticia. En una publicación oficial, apuntan que mientras que atravesamos una inflación galopante en España y en otros países se estima desabastecimiento de alimentos básicos, el campo primario padece por el incremento de costos, en tanto que el incremento del precio de los alimentos no repercute en las rentas agrícolas y ganaderas.

La Unión culpa de la "una gran diferencia que hay entre los distintos costos de los cereales en las diferentes lonjas de referencia a las prácticas especuladoras de los comercializadores de granos". Si en La Rioja la Hoja de Precios de la Consejería "no da todavía cotizaciones, la cebada fluctúa entre los 335 euros/tonelada de la Lonja de Albacete y los 360 de la Lonja del Ebro, y el trigo panificable entre los 352 euros/tonelada (asimismo en Albacete) y los 410 de las Lonjas catalanas. "Unas variantes importantes, que sumen en la indecisión a los cerealistas riojanos", ha señalado la organización agraria.

"No es habitual esta situación -opina el presidente del sindicato, Óscar Salazar- si tomamos en cuenta que el comienzo de la cosecha asegura la enorme mengua de la producción que han causado las olas de calor de la primavera".

De estas esenciales oscilaciones en los mercados "no se favorecen los labradores ni los ganaderos, sino son los comercializadores de granos quienes hacen su agosto al comienzo de la cosecha, marcando unos costes que, más allá de que son mucho más altos que los de precedentes campañas, difícilmente se usa para compensar el aumento de los insumos que usa el campo agrario (abonos, semillas, fitosanitarios, electricidad, gasóleo...)".

En el campo ganadero, por su lado, los piensos con los que se nutre a al ganado no cesan de subir (un 68 por ciento en el último año, en la situacion de las huertas de pollos camperos), al paso que los costos que cobran por su trabajo incrementan en bastante menor proporción: 29 por ciento la ternera, 4 por ciento el porcino, 19 por ciento el

conejo, 17 por ciento el pollo, el 28 por ciento los huevos o el 8 por ciento el cordero de cebo (el de leche está en este momento aun mucho más económico que el año pasado por estas datas).

Esto hace provoca que los ciudadanos paguen mucho más por los alimentos, sin que el campo agrario se favorezca de la subida: El Índice de Precios en Origen y Destino, elaborado por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), marcaba para mayo que un alimento se multiplicaba de media por 4,24 entre el campo y la mesa.

Para la UAGR todo lo mencionado es viable merced a unas políticas agrarias que "desregulan y liberalizan los mercados agrarios, sometiéndolos a las leyes de la selva de los mercados de futuros en los que se deja cotizar a los alimentos". Esto se aprecia en este momento con mucho más aspecto, mostrado por la pandemia y la guerra en Ucrania: la desregulación de los mercados de modelos agrícolas está ocasionando una grave crisis alimenticia de alcance dudoso en estos instantes.

La Unión critica que "este es el resultado de comerciar con los alimentos tal y como si se tratase de algún otro producto, lo que complica la supervivencia de labradores y ganaderos, tal como la economía de los usuarios, al tiempo que quienes alcanzan enormes provecho son los especuladores y las considerables internacionales del agronegocio", concluyeron.

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