• domingo 5 de febrero del 2023

San Blas, un mercado de abastos centenario que mira al siglo XXI

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LOGROÑO, 13 Ago.

El Mercado de San Blas, situado en la Plaza de Abastos en pleno corazón de la ciudad más importante riojana, no en todos los casos fue mercado pero sí San Blas. Y es que el transformado en entre los símbolos de la región hereda su nombre de la que fue la iglesia de San Blas.

Esta iglesia fue destruida en 1837 con la intención de ofrecerle un empleo muy distante al de un mercado gastronómico, en tanto que sus piedras se emplearon para la construcción de una muralla en forma de fortificación que rodearía completamente la localidad de Logroño a lo largo de la primera Guerra Civil Carlista que duraría desde el año 1837 hasta 1861.

Fue en 1928 en el momento en que se hizo cargo el emprendimiento al arquitecto, Fermín Alamo, quién inauguraría el nuevo Mercado de San Blas en el último mes del año de 1930.

No obstante, la crónica de este reconocido mercado logroñés comenzaría un nuevo capítulo en 1987, en el momento en que se procedería a la restauración de este edificio.

Desde entonces y sin reposo, el mercado sigue recibiendo gente y ofertando la esencia de La Rioja con apariencia de alimento, al unísono que se amolda a los nuevos tiempos y a sus continuas creaciones y adelantos como, por poner un ejemplo, ocurrió con la incorporación de los elevadores (tanto para la carga para el público).

Y de ahí que exactamente, por el hecho de que los tiempos avanzan y traen consigo cambios, que hasta el sitio mucho más clásico y característico del Casco Antiguo de una localidad se amolda por supervivencia y cambia por su parte consecuentemente. Y si no, que se lo comenten a San Blas, el mercado que de nuevo va a ver caer sus paredes para recibir a otro nuevo, que seguirá la guerra por perdurar en el tiempo.

Son prácticamente treinta los puestos que constituyen este mercado, varios de ellos se sostienen desde el instante en que abrió por vez primera sus puertas, e inclusive antes, viéndolo mudar mediante los ojos de las distintas edades que lo regentan.

Es la situacion de la Carnicería Iturriaga, actualmente al cargo de Alfredo Iturriaga, por su parte presidente de la asociación del mercado, quien sostiene esta clásico carnicería a través de su hermano.

"Mi familia transporta aquí desde los inicios del mercado en 1928, aun antes, en el momento en que no era todavía el Mercado de San Blas sino más bien el Mercado de la Verdura, situado en esta plaza", ha contado Alfredo Iturriaga a Europa Press.

Iturriaga narraba de qué manera sus comienzos los marcó la figura de su bisabuela, vanguardista de este tradicional puesto, "a la que prosiguió mi abuelo, entonces mi padre y en este momento nos encontramos mi hermano y yo" resaltando asimismo que esta familia habita laboralmente en el mercado "ya hace ahora cien años".

El carnicero expresaba feliz de qué manera a través del mercado es que pudo ser testigo "desde el instante en que éramos pequeños" del "reflejo de la sociedad riojana y la transformación de sus tiempos y prácticas".

Cambios que, pese a sus secuelas, no los han perturbado a ellos, "aquí proseguimos", expresaba con orgullo Iturriaga, recordando con determinada pena, pero asimismo con cariño, de qué forma "el mercado sufrió" pero que asimismo "poseemos una clientela muy leal".

Parecida es la narración de Hortalizas y Plantas Davalillo, otro de los puestos mucho más tradicionales de este mercado, en este momento regentado por el matrimonio de Johanna y Juan Carlos Davalillo, quienes narraban de qué forma "llevamos toda la vida en el mercado".

Con melancolia, Davalillo contaba que "antes había mucha abundancia, esto se encontraba hasta arriba" a eso que Johanna se sumaba apuntando de qué manera esta época del mercado es que "la mayor parte de personas que vienen son mayores" y expresaban "deseamos captar gente joven".

Contra todo pronóstico, el matrimonio narraba que la época de pandemia fue, en verdad, "un impulso" para ellos: "Como no se podía salir de Logroño, la multitud joven comenzó a investigar y conoció el mercado y eso ha ayudado a oxigenarlo un tanto".

Pero pese a todas y cada una de las adversidades, así como ha señalado nuevamente el carnicero Iturriaga, "hay escasos negocios hoy en el planeta que lleven mucho más de cien años". Señalando que si bien "los hábitos vienen y van, nosotros aquí proseguimos".

Quizá la clave no es otra que lo que apuntaba Davalillo: "nosotros garantizamos calidad, garantizamos producto de la tierra, producto riojano".

"Los mercados son un símbolo de cada localidad, la esencia local... en el momento en que vamos a cualquier localidad el mercado es una visita obligada, es ahí dónde tendrás esa sensibilidad y ese acercamiento con su gente, donde percibes la raíz, lo distinto, la esencia de cada tierra", ha contado Iturriaga.

Y es que, "a pesar de que los mercados pasan una época dura", prosiguen siendo ese punto de acercamiento con la ciudadanía mucho más local y, tal y de qué forma contaba el carnicero, "la multitud desea lo genuino, y eso es lo que te da la multitud de la región".

Además, Iturriaga ha añadido que "cada vez existen más gente que piensa en la ecología, en una aceptable nutrición y se busca lo genuino y característico, la esencia de cada sitio".

Y eso es algo a localizar en el Mercado de San Blas, "somos nuevos negociantes" -expresaba esta vez Davalillo- "nos encontramos todo el día mirando y viendo la maduración de nuestros modelos" y, por poner un ejemplo, en su puesto de verduras, hortalizas y plantas "no poseemos cámaras, todo cuanto garantizamos es fresco".

Las novedosas proyectos de rehabilitación del Mercado de San Blas, que quieren ofrecerle un terminado lavado de cara a este edificio de la Plaza de Abastos, ahora comenzaron y desde el puesto de Davalillo expresaban de qué forma "poseemos la promesa de que las proyectos asistan".

Asimismo, contaban que "debemos verle un futuro" y sucede que los puestos del mercado "terminamos de cerrar las concesiones y poseemos negocio para quince años, con lo que debemos pelear por él".

De forma efectiva, resaltaban que "al menos" su actividad laboral no se va a ver perjudicada en términos mucho más severos, ya que, así como informó Iturriaga "se han acordado cierres parciales a fin de que ellos tengan mucho más independencia de actuación y nosotros, en lugar de cerrar un par de semanas consecutivas, cerraremos tres días, comenzando la semana natural el miércoles pero no debiendo parar la actividad en el transcurso de un intérvalo de tiempo mucho más prolongado".

El asimismo presidente de la asociación de este mercado expresaba que, a su juicio, "el mercado de Logroño se marcha a transformar en la referencia de la región, en un espacio en el que convivan varias cosas" y confirmaba convencido que "se transformará en un espacio dónde todo el planeta se logre hacer llegar y entrar a una oferta distinguida".

Los mercaderes esperan con promesa el nuevo lavado de cara del mercado personaje principal de esta plaza ya hace ahora un siglo, y quieren con esto recobrar el centro del corazón de Logroño, impulsar lo que en su día fue el punto de acercamiento de los logroñeses y seguir la tradición de este Mercado de San Blas para, con esto, proseguir contando su crónica mediante los ojos de las generaciones venideras.

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