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La Rioja 26 de Marzo de 2026 · 21:19h 5 min de lectura

Obispo de La Rioja afirma que la Semana Santa es un legado personal de fe para todos.

LOGROÑO, 26 de marzo.

El obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya, ha expresado su firme convicción de que "la Semana Santa es un legado que nos pertenece a todos, no solo por nuestra participación, sino porque todos compartimos el sacrificio del Señor".

En el marco del pregón inaugural de la Semana Santa de Logroño, que tuvo lugar en la iglesia de Santiago el Real, Montoya subrayó la importancia de este evento para preparar a la comunidad en la celebración de los momentos más significativos de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Recordando su llegada a la Diócesis hace cuatro años, el obispo señaló que se le había propuesto ofrecer este pregón en las tres sedes: Calahorra, Santo Domingo de La Calzada y Logroño. Sin embargo, consideró fundamental entender cómo se vive la Semana Santa en cada ciudad antes de pronunciarlo; el año pasado, tuvo lugar en Calahorra.

El obispo también destacó que su discurso representa una oportunidad para reflexionar sobre las anécdotas y experiencias de fe vividas, así como sobre los sentimientos y las oraciones que surgen en el silencio de las procesiones o en el eco de los tambores.

Señaló que recientemente visitó la exposición en El Espolón, celebrando el 60º aniversario de la cofradía de Las Siete Palabras y el Silencio. Durante su visita, pudo observar la historia de la cofradía, la implicación de la comunidad y cómo esta tradición ha mantenido viva la fe a lo largo de diferentes generaciones. Extendió su reconocimiento a los miembros de la Cofradía de la Flagelación, que, al igual que él, se fundó en 1966.

El obispo enfatizó que cada cofradía tiene una historia y una contribución única a la vivencia de la Semana Santa en Logroño y en otros lugares. "Las procesiones tienen su lenguaje particular que debemos aprender a interpretar", añadió, refiriéndose también a los emblemas de las cofradías, cuyos significados deben ser decodificados, además de la cruz, que es el símbolo universal que une a todos.

Montoya afirmó que cualquiera, sin importar su situación personal, puede sentirse parte de las escenas de la pasión y comprender que lo que se representa no es ajeno a su vida, sino que tiene un impacto directo en ella.

Abordó cómo la preparación de las procesiones, los desafíos logísticos y la ilusión de los cofrades son un llamado e invitación para todos a reconocer el significado de las escenas que se representan, tanto para quienes las realizan como para quienes las observan.

Asimismo, el obispo instó a reflexionar sobre el hecho de que toda la organización de la Semana Santa se realiza "para mí y para ti", resaltando que Jesús se sacrifica por cada uno de nosotros, dándole un profundo sentido a estas celebraciones.

Luego, subrayó que la Semana Santa está pensada "para cada individuo, para que reconozcamos nuestra dignidad y el sacrificio hecho por todos en este mundo". Resaltó la importancia de que cada persona, independientemente de su contexto, es sagrada ante los ojos de Dios.

Montoya también habló de las once cofradías que, a través de sus representaciones, narran las diferentes escenas de la pasión y retroceden a los textos evangélicos que dan vida a estas tradiciones.

Destacó que la riqueza de estos días santos es una respuesta de fe del pueblo cristiano que siempre ha entendido la centralidad de los últimos días de Cristo como el momento crucial para la salvación, que se inició con su nacimiento.

En su intervención, valoró la admirable idea de acercar las imágenes a personas con discapacidad, permitiéndoles tocarlas y experimentarlas de cerca, lo cual representa un gesto de inclusión fundamental en la Semana Santa.

Aprovechó para señalar que las cofradías tienen la responsabilidad de transmitir la fe que otorga sentido a su existencia, instando a los cofrades a conocer la Escritura.

El obispo también se refirió a la procesión de la 'Borriquita', en la que participará este domingo, y a una de las escenas más significativas que ha presenciado: el Encuentro del Nazareno y la Dolorosa, que se celebra el Miércoles Santo por la noche.

Describió esa escena como particularmente evocadora, aunque no esté documentada en los evangelios, aludiendo a cómo ha sido un símbolo en la piedad del pueblo cristiano, reflejando el anhelo de cercanía entre el Hijo y la Madre, que también es el deseo de acercamiento entre todos nosotros.

El obispo reflexionó sobre la distancia que separa a muchas personas por circunstancias ajenas, como guerras, persecuciones o desavenencias familiares, deseando que se produzca un reencuentro y un perdón que alivie el dolor de la separación.

Además, mencionó que para la próxima Semana Santa habrá una nueva imagen del Resucitado, simbolizando el Año Jubilar de la Esperanza, que finalizó el año anterior, y que permitirá mostrar públicamente la victoria de Cristo y, por ende, nuestra victoria.

Finalmente, concluyó refiriéndose a la esencia de la Hermandad, que no se limita a un nombre, sino que representa la unidad que debe prevalecer entre las cofradías, capaz de superar obstáculos en las relaciones. Subrayó la importancia del encuentro en la parroquia de Santa Teresita, marcando el inicio de una nueva etapa para la Hermandad de Logroño, un futuro que busca acoger y apoyar la vida cofrade en su desarrollo.

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