LOGROÑO, 17 de agosto. El Gobierno de La Rioja ha tomado medidas significativas para que la práctica de la trashumancia sea reconocida como Bien de Interés Cultural. Esta iniciativa ha avanzado con la reciente publicación de la solicitud en el Boletín Oficial del Estado, lo que da visibilidad a un legado cultural profundamente arraigado en la región.
La Dirección General de Cultura ha propuesto la apertura del procedimiento para declarar la trashumancia como un Bien de Interés Cultural de Carácter Inmaterial en La Rioja. Esta actividad ganadera ha dejado una huella indeleble en la vida, los usos y la estética de vastas áreas mediterráneas, destacando su importancia cultural y social.
La trashumancia, una práctica que se ha arraigado en varias naciones como Francia, Italia, Portugal, Rumanía, Grecia y España, se desarrolla bajo un modelo que enfatiza su singularidad. En La Rioja, esta tradición ha sido especialmente relevante en zonas montañosas, donde su influencia ha sido palpable a lo largo de la historia.
A pesar de que hoy en día la trashumancia se considera una práctica minoritaria, su legado cultural permanece vivo en la memoria colectiva de muchos riojanos. Según el Ejecutivo de Gonzalo Capellán, esta actividad es vista como un pilar fundamental de la identidad local, especialmente en áreas como Cameros y los altos valles de Najerilla y Oja.
El Gobierno destaca que la conexión de la población con esta actividad trasciende su práctica actual, reflejando su relevancia como un símbolo identitario. Para mantener viva esta tradición, se han implementado numerosas iniciativas que buscan preservar la memoria de la trashumancia, reconociendo su valor como un hecho cultural integrado en la civilización local.
Además, se señala que la trashumancia no es sólo una actividad económica, sino un fenómeno cultural que ha influido en aspectos sociales, arquitectónicos, éticos y de costumbres. Este modo de vida, con su rica historia, ha generado un vasto patrimonio que sigue siendo relevante en la actualidad.
La preservación de la trashumancia es un objetivo primordial para el Gobierno riojano, que considera que esta práctica forma parte esencial de la memoria cultural de la región. A pesar de su carácter minoritario hoy, sigue viva en la relación de los habitantes con su rica herencia pastoral.
Los lazos históricos que unen a la población con la cultura trashumante son fuertes, creando un patrimonio compartido que resuena en las comunidades del sur de La Rioja. La declaración de Bien de Interés Cultural facilitará la implementación de medidas efectivas para la conservación de esta riqueza cultural.
Con dicho reconocimiento, se busca no sólo garantizar la continuidad de la práctica, sino también reconocer el trabajo de las comunidades que se dedican a su conservación y difusión. La protección de este patrimonio cultural inmaterial implicará esfuerzos en investigación, educación y transmisión de conocimiento a futuras generaciones.
Finalmente, las Administraciones Públicas jugarán un papel crucial en la conservación de la autenticidad de la trashumancia, promoviendo su estudio y difusión para asegurar que esta tradición no caiga en el olvido y siga siendo valorada como un elemento fundamental de la cultura riojana.
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