La economía riojana mantiene su fortaleza pese a las incertidumbres internacionales
La economía de La Rioja ha cerrado 2025 con indicadores que reflejan solidez y diversificación. A pesar de los retos globales, como la subida de tipos de interés y la inestabilidad internacional, la región ha mostrado una tendencia de crecimiento estable. Las exportaciones hacia la zona euro representan el 62%, con potencial de expansión hacia América y otros mercados.
Expertos resaltan que, aunque sectores como el agrícola han decrecido, otros, como construcción y servicios, han registrado crecimientos cercanos al doble en comparación con otras economías. La inflación regional ha sido inferior a la nacional, comportándose como la media europea, lo que indica cierta fortaleza económica. Sin embargo, la subida de tipos de interés y la inflación mundial suponen desafíos para las familias y el mercado inmobiliario.
Desde un punto de vista socioeconómico, se advierte que la pérdida de capacidad adquisitiva en los últimos cinco años equivale a un 23%, una tendencia que afecta especialmente a las rentas bajas. La sostenibilidad de la economía regional dependerá de la adaptación a estos cambios, así como del impulso a la internacionalización y la innovación en sectores clave.
El contexto político actual, con incertidumbre sobre los precios del petróleo y la estabilidad internacional, influye en las decisiones de política económica. La región apuesta por fortalecer su política industrial y el relevo generacional en empresas familiares, con beneficios fiscales anunciados por el Gobierno para garantizar la continuidad empresarial y el crecimiento sostenido.
En el marco nacional, la situación económica se ve condicionada por la aprobación de los Presupuestos Generales, cuya falta puede tener repercusiones en la inversión y el gasto público. La resiliencia de La Rioja se mantiene, en gran parte, gracias a su estructura económica diversificada y a la demanda interna, que actúa como respaldo frente a las incertidumbres externas.
Mirando hacia el futuro, la región tiene margen de crecimiento en mercados internacionales y en sectores innovadores. La clave será mantener la diversificación y fortalecer el tejido empresarial, además de gestionar las tendencias globales que puedan afectar la economía regional en los próximos años.