Fiscal respalda "emboscada" de O.P a J.O con "pruebas directas" de testigos.

Fiscal respalda

El fiscal del Caso Entrena, Santiago Herraiz, ha asegurado que el acusado del asesinato de J.O, O.P, preparó una "emboscada" para matar a la víctima. Herraiz se ha basado en la "prueba directa" del relato de los testigos y en la presencia de sangre en el mismo lugar donde se oyeron gritos y disparos. El juicio está llegando a su fin y el acusado se enfrenta a una pena de hasta 28 años en prisión.

Herraiz ha desmontado la versión del acusado, quien sostiene que J.O desapareció voluntariamente, argumentando que "nadie desaparece voluntariamente así como así". Además, ha señalado que no ha habido rastro bancario ni digital, y que ni siquiera se llevó el teléfono consigo. El acusado explicó a la novia de J.O que lo vio y que su coche se había averiado, pero después se descubrió que eso era mentira.

El fiscal ha defendido que "el juicio se basa en que hubo un móvil", el robo de monedas por parte de la víctima, y ha afirmado que se ha podido "reproducir el escenario". Herraiz ha indicado que "los indicios tienen que ser varios, incriminatorios y potentes, de modo que la conclusión fluya de manera lógica", y en este caso, los indicios son "potentes y objetivos", concluyendo que hubo una "emboscada para matar a una persona con disparos " y meterla en una furgoneta.

La Guardia Civil encontró "unas gotas puntuales" de sangre en la furgoneta, por lo que Herraiz ha defendido que esa parte del maletero esté preparada con plásticos. Además, ha destacado que todos los testigos han hablado de que el acusado "está especialmente afectado, muy revuelto su interior porque le habían quitado las monedas". También ha apuntado que el acusado convocó a J.O esa noche y ha pedido al jurado que reflexionen sobre un detalle: cuando la novia insistió en preguntar dónde estaba J.O, en ningún momento el acusado llamó por teléfono.

El fiscal ha pedido al jurado que se ponga en el lugar del acusado y que reflexione sobre su actitud en aquel momento. Ha visto "inexplicable" que no lo hiciera "de la misma manera que llama a otras personas", pero sí empezara "una frenética actividad que no tiene otra explicación que demostrar que estaba a otras cosas".

Según Herraiz, es fundamental que el momento en el que la investigación sitúa el crimen, por una "inactividad" en los movimientos del acusado esa noche, "coincide con el momento en el que los testigos oyeron ladridos de perros atronadores, disparos y un golpe". La Guardia Civil "verifica" esta información con fotos en el lugar exacto, a la misma hora, en que los testigos dicen lo que vieron, por ejemplo, la furgoneta que el acusado dice que estaba estropeada salir y volver.

En este sentido, Herraiz ha defendido que "todo lo que parece que ha ocurrido se corrobora por la aparición de la sangre" de la víctima "en el lugar en el que se oyen los gritos desgarradores de dolor". El fiscal ha argumentado que la poca cantidad de sangre se justifica por la preparación y la casualidad de que apareciera una gran mancha de aceite fresca y reciente cerca de las gotas de sangre, la cual impidió tomar muestras.

El abogado de la familia ha señalado que la mancha estaba junto a la furgoneta, no debajo de ella. Herraiz ha explicado también que el calibre de las balas que se usaron es compatible con que se quedaran dentro del cuerpo. Por su parte, el abogado de la familia ha mostrado su preocupación por cómo algunos de los testigos han sido intimidados.

Herraiz ha recordado las palabras del investigador principal, quien dijo que "el detonante fue el atrevimiento de la víctima. El acusado es una persona temida y la víctima tuvo el atrevimiento de entrar en su casa y cogerle unas monedas; y eso provocó que tomara venganza y le asesinara". Además, ha defendido que del 2 al 6 de agosto, el acusado estuvo ilocalizable y que, aunque dijo que había estado trabajando, la persona que supuestamente le había contratado lo negó.

Herraiz ha afirmado que ese período fue "el momento en el que buscó una segunda ubicación al cuerpo en una posición tan segura que ha sido imposible encontrarlo". Solo el acusado sabe dónde está el cuerpo y si actuó solo, ha concluido el fiscal, quien ha visto una "crueldad mayor" al hecho de no decir dónde está el cuerpo.

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La Rioja