LOGROÑO, 4 de febrero.
Las familias que forman parte del CEE Marqués de Vallejo han alzado su voz exigiendo un trato digno para sus hijos, afirmando que “no podemos permitir que nuestros niños sean considerados el último eslabón en la educación de La Rioja”. A través de un comunicado emitido por el AMPA del centro, los padres y madres de niños con discapacidad han manifestado su necesidad de hacer escuchar sus demandas en una sociedad que, según ellos, suele priorizar otros intereses.
Los padres han lamentado sentirse atrapados en una “parálisis institucional que mina los derechos de nuestros hijos”, advirtiendo que “hemos pasado de la esperanza inicial a la incertidumbre, pues la necesidad de un nuevo centro educativo es apremiante”. Han recordado que tras un encuentro con el Consejero de Educación en diciembre, salieron confiados en que se acelerarían los planes para la construcción de un nuevo colegio, pero ahora ese optimismo ha sido reemplazado por dudas sobre el futuro.
Mientras tanto, en la Comunidad Autónoma se siguen anunciando proyectos de innovación para otros centros educativos, dejando al Marqués de Vallejo al margen de estos avances. Aunque se han realizado algunas obras de mantenimiento menores, los padres insisten en que se necesita un plan sistemático y serio para abordar las necesidades del centro. “La situación no puede prolongarse; es necesario un compromiso tangible con un calendario de obras”, han enfatizado.
Diez más, resulta “inaudito que, a pesar de anunciar una prórroga de 3,8 millones de euros para el transporte escolar, los estudiantes del Marqués de Vallejo enfrenten una clara discriminación en los horarios”. La empresa responsable de este servicio realiza previamente otras rutas de transporte, generando incompatibilidades que conllevan retrasos a la hora de llegar al centro.
Aunque esta situación pueda parecer ajena al contrato original, no exime a la empresa de su responsabilidad de cumplir con los horarios establecidos y asegurar los recursos adecuados para la ejecución del servicio, tal como se firmó. Esta falta de cumplimiento afecta el tiempo de clase y, más preocupante aún, interfiere con las rutinas terapéuticas, vitales para el desarrollo de los alumnos.
En su declaración, los padres manifiestan que “no se puede crear un ambiente educativo donde se mezclen indiscriminadamente diversas patologías y trastornos graves de conducta”. Subrayan que es esencial que el centro cuente con profesionales calificados para atender cada caso de manera individual, lo que a su vez asegurará un entorno favorable tanto para los estudiantes como para los que los rodean.
Para estos niños, la estabilidad no es solo necesaria, sino que es crucial para su terapia; cualquier modificación en su entorno o en el personal que los cuida puede suponer un retroceso significativo en su desarrollo.
Desde el AMPA, también han expresado su respaldo a la iniciativa de los sindicatos para catalogar el colegio como un centro de difícil desempeño. Esta categoría es fundamental para atraer y retener profesionales cualificados a través de incentivos adecuados.
Finalmente, han querido reconocer públicamente a todas aquellas personas que, con empatía, se han comprometido a ayudar a sus hijos en su desarrollo, destacando el valor de su dedicación y vocación en su vida cotidiana.
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