El PSOE denuncia que el Casco Antiguo puede saturarse con nuevas licencias turísticas
El Ayuntamiento de Logroño está en medio de un conflicto político sobre la regulación del turismo en su casco histórico. La oposición, liderada por el PSOE, exige la suspensión inmediata de nuevas licencias para pisos turísticos en el Casco Antiguo, ante la proliferación de solicitudes en las últimas semanas. El concejal Álvaro Foncea advierte que la decisión del equipo de Conrado Escobar de levantar la suspensión aprobada en 2025 podría agravar la saturación del barrio.
El contexto revela que el Ayuntamiento había puesto en marcha una moratoria en la emisión de licencias para este tipo de alojamientos, con el fin de evitar una expansión descontrolada en zonas sensibles. Sin embargo, en abril, el equipo de gobierno decidió levantar dicha suspensión, permitiendo que se sigan tramitando permisos. La oposición denuncia que en solo un mes se han solicitado 23 nuevas licencias, lo que contrasta con la intención de limitar el impacto del turismo en el centro histórico.
Las implicaciones políticas son evidentes. La oposición acusa al gobierno local de gestionar de forma poco transparente, y de actuar en contra del interés general de los vecinos. La declaración de saturación por parte del Ayuntamiento aún no es efectiva, ya que entrará en vigor en casi un año. Hasta entonces, las solicitudes continúan acumulándose, generando incertidumbre sobre el impacto en la vida urbana y el patrimonio.
Desde el punto de vista administrativo, la situación refleja un debate sobre las herramientas regulatorias y la gestión del crecimiento turístico. El PSOE ha solicitado urgentemente la suspensión de licencias de pisos, bares y discotecas en el Casco Antiguo. Además, abogan por limitar la apertura de alojamientos en bajos comerciales y definir un umbral para clasificar el barrio como saturado.
Este conflicto en Logroño refleja una tendencia más amplia en muchas ciudades españolas, donde el turismo masivo genera tensiones con el carácter residencial y patrimonial. La perspectiva futura apunta a una mayor regulación y debates sobre el equilibrio entre desarrollo económico y conservación del patrimonio urbano.