El Ingreso Mínimo Vital protege a casi 18.000 personas en La Rioja en 2023
En mayo de 2023, la prestación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) en La Rioja alcanzó a 5.728 hogares, beneficiando a 3.858 menores y a un total de 17.908 personas. La cuantía media por hogar es de 545,39 euros mensuales, con una nómina que supera los 3,5 millones de euros.
Este incremento refleja una tendencia positiva en la cobertura del IMV, que en un año ha aumentado en un 17,11% en número de hogares y en un 17,38% en beneficiarios en la comunidad. La política social actual, enmarcada en el contexto de la crisis económica y las dificultades persistentes en la estructura familiar, ha consolidado al IMV como un elemento clave para reducir la pobreza infantil y proteger a las familias vulnerables.
El perfil mayoritario de los titulares y beneficiarios es femenino, con un notable peso de hogares monoparentales, principalmente dirigidos por mujeres que asumen en solitario la responsabilidad de sus hijos. La prestación también incorpora medidas específicas para la infancia, mediante el Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI), que en mayo se extendió a casi 4.000 hogares riojanos.
El impacto del IMV tras casi seis años de vigencia se refleja en la protección de más de 24.800 personas en La Rioja y en la incorporación de jóvenes en situación de vulnerabilidad laboral y social, con una edad media de 28,5 años. La medida ha evolucionado para facilitar el acceso a nuevos grupos, incluyendo jóvenes emancipados o mayores de 18 años con hijos.
El contexto político nacional ha marcado la continuidad y expansión del IMV, en un escenario donde el Gobierno central busca consolidar medidas de protección social en medio de desafíos económicos y sociales. La coordinación con las comunidades autónomas, como La Rioja, resulta fundamental para mantener la eficacia del programa y ampliar su alcance en los próximos años, en línea con las prioridades de inclusión social y lucha contra la pobreza infantil.
Mirando hacia el futuro, la perspectiva apunta a reforzar las políticas de protección social y mejorar la eficiencia del IMV, adaptándose a las necesidades emergentes y garantizando que ninguna familia quede al margen. La experiencia en La Rioja evidencia que este tipo de programas puede ser un pilar en la construcción de una sociedad más equitativa y resistente frente a las crisis.