MADRID, 11 de enero.
Con el inicio de la temporada de rebajas este miércoles, varias organizaciones de consumidores han lanzado una advertencia sobre las posibles "trampas" que podrían enfrentar los compradores. Tanto Facua como la Asociación Española de Consumidores (Asescon) han puesto el dedo en la llaga sobre prácticas como descuentos engañosos y publicidad poco clara.
Facua informó que la legislación vigente exige que al menos la mitad de los productos de un comercio tenga descuentos reales para que este pueda presumir de estar en rebajas. Además, han señalado que muchas tiendas extienden el período de rebajas por hasta dos meses, incluso cuando apenas cuentan con unos pocos artículos rebajados.
Uno de los temas que más han resaltado es el uso de promociones del 70%, que en muchas ocasiones solo aplican a un puñado de artículos dentro de la tienda, lo cual se considera publicidad engañosa y puede sancionarse, según la organización.
Por otro lado, la garantía para electrodomésticos de segunda mano es de un año, mientras que para los nuevos se extiende a tres. También, han recordado que los comercios están obligados a aceptar el pago con tarjeta si exhiben los logotipos de Visa, Mastercard o American Express en la entrada, sin discriminar cuál producto se está adquiriendo.
Facua ha apuntado que algunas cadenas producen o adquieren mercancías específicamente para la temporada de rebajas, pero que estas no necesariamente tienen un precio disminuido, a pesar de lo que puedan indicar las etiquetas. Por esto, enfatizan que debe haber una comparación clara entre el precio anterior y el nuevo.
Un detalle crucial es que el precio antiguo que debe mostrarse junto al nuevo no puede ser arbitrario; debe ser el más alto aplicado en los 30 días previos al inicio de las rebajas. Este punto es relevante para evitar situaciones en las que un producto, como un abrigo, suba de precio justo antes de la temporada de descuentos para aparentar una reducción mayor.
Aunque la ley no establece un porcentaje mínimo de descuento para anunciar un producto como rebajado, Facua advierte que los comerciantes que solo ofrezcan reducciones mínimas corren el riesgo de ser motivo de burla en las redes sociales por parte de los consumidores.
Si un cliente decide devolver un producto y en la tienda se informa que solo aceptan devoluciones de artículos no rebajados, deben mostrar este aviso de forma visible. Si alguien devuelve un producto adquirido durante las fiestas, debería poder hacerlo a su precio rebajado según la normativa vigente.
En situaciones donde el producto esté defectuoso y no acepten devoluciones durante las rebajas, Facua recuerda que el consumidor tiene derecho a exigir una reparación o un reemplazo. Si esto no es posible, se debe reembolsar el dinero y evitar que se ofrezca únicamente un vale de compra.
Desde Asescon, han destacado que cerca del 50% de las compras realizadas durante las festividades se devuelven, y la ley solo obliga a aceptarlas sin necesidad de justificaciones ni penalizaciones si fueron adquiridas online dentro de los catorce días siguientes. En cualquier caso, los consumidores tienen el derecho de solicitar la 'Hoja de Reclamaciones' si no están satisfechos.
Además, la asociación sugiere que los consumidores se informen sobre la política de cambios y devoluciones de cada establecimiento, para conocer si deben retornar productos sin abrir y si pueden obtener un reembolso o solamente un vale de compra. Asimismo, enfatizan que los productos defectuosos no deben ser presentados como rebajas, sino como saldos.
Recuerdan también que "los derechos no tienen rebajas" y que es fundamental verificar la calidad y la garantía de los productos. Además, los artículos de temporada que se promocionan como rebajados deben estar claramente identificados y separados para evitar confusiones.
En el contexto posterior a las fiestas y los gastos generados, Asescon aconseja a los consumidores planificar sus finanzas familiares para afrontar la "cuesta de enero", sugeriendo un análisis de los gastos fijos y ajustar las compras a sus ingresos.
El uso de Internet para comparar precios y calidades se presenta como una herramienta valiosa, aunque también advierten sobre la necesidad de ser críticos ante el consumo, priorizando lo esencial y desechando lo superfluo.
Finalmente, sugieren el uso del pago en efectivo en lugar de tarjetas de crédito, lo que podría ayudar a controlar mejor los gastos y evitar caer en la tentación de la publicidad consumista. La intención debe ser adquirir lo que realmente represente un ahorro y sea necesario.
Por último, enfatizan la importancia de educar a toda la familia, incluidos los más pequeños, en el ámbito del ahorro y la planificación económica, con el objetivo de fomentar hábitos financieros responsables que perduren en el tiempo.
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