Crónica La Rioja.

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"Condenados siete acusados por tráfico de drogas a penas de entre dos y cuatro años y medio de prisión"

LOGROÑO, 27 May.

Siete individuos acusados de tráfico de drogas en Logroño y Manjarrés han llegado a un acuerdo en el juicio que se llevó a cabo en la Audiencia Provincial. Las penas aceptadas van desde dos hasta cuatro años y medio de prisión, acompañadas de multas que oscilan entre los 11.000 y los 100.000 euros. A pesar de que se solicitaban entre 8 y 4 años de cárcel para los acusados, se aplicó la atenuante de dilaciones indebidas.

Uno de los acusados, A.V.S., ha aceptado una condena de 4 años y 6 meses de prisión y una multa de 100.000 euros; R.O.F. 3 años y 6 meses de prisión y una multa de 82.500 euros; I.A. CH. 3 años y 5 meses de prisión y una multa de 82.500 euros; y B.H.F. 3 años de prisión y 11.000 euros de multa. Estos cuatro también han recibido la atenuante de adicción a sustancias estupefacientes.

Por otro lado, R.A.O. ha aceptado 2 años de prisión y 14.000 euros de multa; A.G.M. 2 años de prisión y 14.000 de multa; mientras que I.M.A. 2 años de prisión y 14.000 euros de multa.

Según la acusación, en 2017 B.H.F. se dedicaba a la venta de drogas de forma regular, lo que le permitía mantener un nivel de vida cómodo. Posee una vivienda en la calle Teruel de Logroño y varios vehículos, a pesar de no tener un empleo.

Escondía las drogas en lugares conocidos como "guarderías" o "agujeros" fuera de su residencia para evitar ser detectado por las autoridades, dado que previamente había sido procesado por un delito relacionado con la salud pública y conocía los procedimientos de investigación.

El 30 de agosto de 2017, un empleado de un supermercado encontró una mochila en el cuarto de calderas del segundo sótano del garaje donde vivía B.H.F. Dicha mochila, que había sido depositada allí tras forzar la cerradura de la puerta, contenía Speed, MDMA y cannabis, junto a una huella de B.H.F.

La policía confirmó que B.H.F. residía en el edificio sobre el supermercado, con acceso libre a los garajes, y que era dueño de la vivienda y varios vehículos a pesar de no trabajar, además de mantener relaciones con personas vinculadas al mundo de las drogas.

La UDYCO solicitó la intervención de los teléfonos de B.H.F. y su pareja para recabar pruebas del delito, personas implicadas y lugares de almacenamiento de drogas. A través de conversaciones y seguimientos, se descubrió que organizaba encuentros en su residencia o en la de los compradores, que eran considerados por la policía como pequeños traficantes o consumidores.

Además, se verificó que había adquirido unos tres o cuatro kilos de cafeína a lo largo del año, una sustancia utilizada para el corte de drogas, en una droguería de Logroño.

Se constató también que B.H.F. concertaba reuniones en Manjarrés, localidad donde él y su familia tenían tres viviendas y dos merenderos, o visitaba dicha zona antes de encontrarse con alguien. Por ejemplo, el 22 de noviembre de 2017, se encontró con una persona en Manjarrés a la que le entregó una bolsa de drogas. Agentes de la UDYCO siguieron al comprador hasta su casa, donde se le vio sacar los paquetes de cocaína que había adquirido con aportaciones de un grupo de amigos.

El fiscal explicó que B.H.F. era amigo de A.V.S., quien estaba siendo investigado por la Guardia Civil de La Rioja y también poseía varias propiedades en Manjarrés, a donde acudían con frecuencia. Ambos se dedicaban al tráfico de drogas de manera independiente, aunque compartían a los mismos suministradores y utilizaban un local en Manjarrés para manipular la droga.

En febrero de 2018, A.V.S. estaba gestionando una importante cantidad de drogas, lo que llevó a un aumento de contactos entre él y B.H.F., reuniéndose en Manjarrés los días 8 y 12 de febrero. Esto ocurrió antes de que A.V.S. viajara a Baracaldo y Sestao para encontrarse con los suministradores. La entrega de drogas por parte de los proveedores a A.V.S. el 17 de febrero y otra entrega al día siguiente, detectadas por la Guardia Civil, resultaron en la detención de los involucrados y registros en domicilios.

En septiembre de 2017, la Guardia Civil de La Rioja inició una investigación sobre A.V.S., tras detectar que traficaba con drogas en operaciones anteriores. Se descubrió que trabajaba en un taller en el Polígono de la Portalada y era dueño de una casa en Tricio, además de poseer un automóvil que utilizaba regularmente en sus desplazamientos a Manjarrés, evitando ser seguido por la policía.

Acudía con frecuencia a la vivienda de sus abuelos en Manjarrés y a un local utilizado por él y sus conocidos, donde se reunían personas relacionadas con las drogas. Durante los registros domiciliarios, se registró la casa de R.O.F., amigo frecuente de A.V.S., en Muskiz.

El fiscal destacó varios encuentros entre los acusados, como el ocurrido el 18 de febrero en Manjarrés, cuando A.V.S. llegó en el vehículo de su madre y recibió un paquete de aproximadamente un kilo de cocaína de R.O.F. e I.A.CH.