Crónica La Rioja.

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Cáritas advierte sobre la creciente división social y el aumento de la exclusión severa.

Cáritas advierte sobre la creciente división social y el aumento de la exclusión severa.

LOGROÑO, 12 de enero.

Recientemente, Cáritas ha publicado un informe preocupante que evidencia la creciente desigualdad en La Rioja, subrayando que "estamos creando una sociedad a dos velocidades". Pedro Fuentes, uno de los autores del informe, ha resaltado cómo la exclusión severa ha experimentado un incremento notable en el último tiempo, casi duplicándose.

Durante una conferencia de prensa, Fuentes, junto con el director de Cáritas en La Rioja, José Andrés Pérez, enfatizó que "la desigualdad actúa como el principal motor de la pobreza", a pesar de que las cifras económicas muestran un panorama favorable.

El informe revela que entre 2018 y 2024, la exclusión social ha aumentado en 4,1 puntos, con una alarma especial en la exclusión severa, que ha prácticamente duplicado sus casos. Este fenómeno se produce a la vez que algunos sectores de la sociedad están logrando una integración completa, lo cual da lugar a una polarización social preocupante.

El coautor ha comentado que "nos encontramos ante un modelo agotado que deja a muchas personas al margen", apuntando que "la falta de acceso a la vivienda se ha convertido en el principal obstáculo para la inclusión". En La Rioja, aproximadamente 50.000 personas viven en condiciones de exclusión, de las cuales 27.000 enfrentan una situación de exclusión severa.

José Andrés Pérez ha puesto en perspectiva la situación al señalar que "si todas las personas que están en exclusión social se uniesen, formarían una cadena de cerca de 30 kilómetros, que podría enlazar Logroño con Nájera".

A pesar de que cuatro de cada tres hogares en exclusión severa están buscando activamente una mejora (ya sea trabajando o formándose), muchos todavía no logran salir de su precaria situación.

Fuentes ha planteado un serio aviso al afirmar que "se puede crecer económicamente sin un reparto equitativo, y se puede repartir sin un crecimiento real; actualmente estamos en un ciclo de crecimiento sin redistribución, lo que impacta negativamente a los más vulnerables, pero también a las clases medias".

El presidente de Cáritas ha hecho un llamado a un "cambio de rumbo audaz", sugiriendo la necesidad de un cambio de sistema que valore la justicia social y ecológica y fomente una sociedad más interdependiente.

Además, Fuentes ha desmentido la noción errónea que circula sobre que las personas en situación de pobreza disfrutan de su condición, explicando que "tenemos evidencias empíricas y estadísticas que contradicen esta idea". Los verdaderos problemas son, según él, el acceso a vivienda digna y oportunidades laborales.

En La Rioja, un 8% de los hogares están asfixiados por gastos excesivos en vivienda, lo que los coloca por debajo del umbral de pobreza severa después de pagar hipotecas y suministros. "En la actualidad, la vivienda, que debería ser un derecho», ha manifestado, «se ha convertido en una ilusión, y es imperativo que se contemple como un pilar fundamental del bienestar social".

Sin políticas de vivienda efectivas, advierte Fuentes, "la recuperación económica no se traducirá en verdadera integración social". En términos de empleo, aunque este se está recuperando, el efecto no se refleja en las finanzas ni en las oportunidades de integración, ya que "se trabaja más, pero esto no garantiza que la precariedad desaparezca".

Otros aspectos del informe revelan la magnitud de la vulnerabilidad en la región. La exclusión social en menores de 18 años alcanza un alarmante 28%, cifra que es cinco veces superior a la de las personas mayores de 65 años.

La situación se agrava en los hogares con niños; aquellos con dos o más menores presentan un 34% de riesgo de exclusión, comparado con el 8% en hogares formados solo por adultos. Además, el desempleo entre jóvenes menores de 30 años se sitúa en un 22%, más del doble del promedio general.

Frente a esta alarmante realidad, Fuentes ha criticado la eficacia del sistema de garantía de ingresos, señalando que "no responde adecuadamente a las necesidades actuales", describiendo este hallazgo como uno de los más significativos del informe.

Finalmente, ha destacado que el Ingreso Mínimo Vital en La Rioja no está llegando donde es verdaderamente necesario; cuatro años después de su implementación, solo alcanza al 66% de las personas en situación de pobreza severa. Esta verdad pone en evidencia la urgencia de una revisión y adaptación del sistema para atender a quienes más lo necesitan.