Calahorra sin festejos taurinos en fiestas por retrasos en obras de la plaza
Las fiestas patronales de Calahorra no incluirán actividades taurinas esta año. La causa es la finalización tardía de las obras en la plaza de toros, que han retrasado su apertura hasta agosto de 2026. La programación habitual, que comprende más de veinte horas de actividades, no podrá realizarse, afectando a una tradición que moviliza a miles de vecinos.
El Ayuntamiento de Calahorra afronta un escenario complejo. La reforma de la plaza, anunciada inicialmente para 2024, se ha ido retrasando debido a dificultades en la ejecución. La falta de previsión y planificación por parte del equipo de la alcaldesa Mónica Arcéiz ha sido señalada por la oposición como una causa principal de la cancelación de los festejos taurinos, que son parte esencial de las festividades.
Desde el Partido Riojano, que ha expresado su preocupación, se critica que no se hayan tomado medidas provisionales a tiempo. Una de las opciones consideradas sería alquilar una plaza portátil durante la semana de las fiestas, con un coste relativamente bajo en comparación con el presupuesto total de las obras. La falta de esa alternativa ha agravado la situación y generado malestar en la comunidad taurina y en los vecinos.
Este conflicto refleja también la tensión política en la región. La gestión de las obras y la priorización de los recursos públicos se ven cuestionadas. La oposición acusa a la alcaldesa de priorizar discursos partidistas y de no haber actuado con la suficiente anticipación ante los retrasos conocidos, lo que ha llevado a una pérdida cultural importante para la ciudad.
El PR+Riojan@s ha llamado a que en 2027 se recuperen los festejos taurinos, ya sea en la plaza reformada o en un espacio alternativo. La formación defiende que las tradiciones son patrimonio y que su mantenimiento requiere planificación y compromiso político. La gestión de las fiestas refleja la capacidad de las administraciones para preservar las costumbres y responder a las necesidades actuales.
En un contexto más amplio, la situación en Calahorra pone de manifiesto la necesidad de una gestión más eficiente de los recursos culturales y festivos en la comunidad. La continuidad de las tradiciones requiere no solo inversión, sino también planificación a largo plazo y sensibilidad política. La expectativa es que, con una mejor coordinación, se puedan evitar incidentes similares en el futuro, garantizando la identidad cultural de la ciudad.