• viernes 02 de diciembre del 2022

Ana Belén deja "considerablemente más que su huella" en el Festival Octubre Corto de Arnedo

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LOGROÑO, 23 Oct.

Arnedo se acicalaba la pasaba noche tal y como si fuera un domingo de mayo. La ocasión lo merece, Octubre Corto, Festival de cine de Arnedo en La Rioja, hace situación un sueño perseguido y acariciado a lo largo de años. Celebrar la personalidad, la presencia y la esencia de una Mujer Rotunda, Ana Belén.

La distribución del Premio Rafael Azcona era -para la organización- "la explicación idónea para cautivar a una de aquellas personas con el intelecto para entender distinguir la genialidad en los otros, que sabe ver la luz de aquellas y esos que la antecedieron en el precioso y complejo arte de realizar gozar a través de la civilización, de los que sembraron un sendero en un lote virgen y resbaladizo y asistieron a impulsar el pensamiento crítico de una España yerma y sin color".

Ayer, Ana Belén embelesó a todo el que tuvo la fortuna de cruzarse con ella, repartiendo su imantada energía, su peculiar voz, su mirada profunda y una proximidad que quita y desarma.

"Da gusto escucharla. Emociona revisar su sabiduría construida a golpe de curiosidad y respeto por los que la han acompañado a lo largo de prácticamente sesenta años de trayectoria profesional. Aquellas y esos que le brindaron la réplica en la escena, los que le enseñaron la guía especial desde la obra de los tradicionales y la animaron a conocer lo que merecía ser leído, escuchado y vivido, sin imposiciones. Berta Riaza, Julieta Serrano, Agustín González, Fernando Fernán Gómez... ahí es nada", recuerdan desde Octubre Corto.

Así, siguen, "da gusto sentir de qué manera se deja llevar por la admiración frente a los que se batieron el cobre antes que ella, abriendo paso, los que no sabían quien era Stanislavski, ni falta les hacía, los que ensayaban a golpe de intuición, a partir de intención y tesón, de caída y vuelta arriba, de ensayo y fallo".

Si ahora por la mañana, su acercamiento con los medios, hacía presagiar una generosidad distanciada de divismos y postureos por medio de la hondura de unas respuestas capaces y reflexionadas, lo de después, a las puertas del Teatro Cervantes, atendiendo a arnedanos y arnedanas que la aguardaban para verla dejar su huella en el Bulevar del zapato, fue mucho más que profesión, fue un grifo abierto de calidez y proximidad.

La sobremesa redonda de la tarde puso el conclusión. Fernando Méndez Leite, Luis Alegre y un certero y feliz Bernardo Sánchez, Amigos y Cómplices, repartieron anécdotas por todas partes, socarronería y lucidez a raudales. Aunque siendo honestos, Ana Belen se alcanzaba y sobraba por sí sola para resplandecer, bastante alén de su vestido colorado y una distinción que viene y también va a ir con ella hasta el último suspiro.

Orgullo de mujer, siempre y en todo momento aceptó y acepta peligros que la hacen sentirse viva. Ella nos contó que con trabajo y tesón se llega a varios sitios y de esta manera lo demostró. Con trabajo y un don innato que nos transporta a estremecernos, sencillamente, en el momento en que entona en bajo una canción.

Libertaria y luchadora, no piensa más adelante ni el pasado, "fuera nostalgias", viviendo el presente con los ojos bien libres y los sentidos alarma, no vaya a ser que se pierda algo. Implicada hasta el tuétano en todos y cada nuevo emprendimiento, cada novedosa iniciativa, cada nuevo reto que le ofrezca la posibilidad de lanzarse en un salto sin red, en una dimensión tan poliédrica que le deja sostenerse tan vida como feliz.

A la vuelta, múltiples proyectos. Singulares, peligrosos, rompedores. Ana nos charla de alguno de ellos y la boca se nos hace agua... en teatro, va a ser Julieta a través de un Romeo, encarnado en el soberbio José Luis Gómez.

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