• jueves 23 de marzo del 2023

Afectados por Covid persistente: "No es posible que las pruebas salgan bien y estemos mortal"

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LOGROÑO, 14 Mar.

Afectados con lo que se conoce como Covid persistente han solicitado el día de hoy: "No es posible que las pruebas salgan bien y estemos mortal y nuestra vida sea una mierda". Así lo ha contado Tamara de la Horra, cuya vida no posee "nada que ver".

Cuando se cumplen tres años del Estado Alarma por la Pandemia de la Covid-19, damnificados por la Covid persistente se dieron cita, en el Paseo del Espolón, para leer un aviso con el que han reivindicado: "No nos dejeis solos".

Noemí Pascual y Tamara de la Horra, 2 de ellos, trabajaban de enfermeras. De la Horra se contagió en el tercer mes del año del año pasado, tras tres vacunas, y lo pasó con mucha disnea (falta de aire), tos y febrícula (temperatura corporal alta). Cuando fue negativo prosiguió con disnea sin poder prácticamente charlar ni comer.

Las pruebas salieron con todo habitual a pesar de que no era con la capacidad de charlar (cosa que en este momento sí puede). Pasó un segundo Covid tres meses después y, tres semanas después, se percató de que las piernas y los brazos no le respondían. Y si veía una película al día después por el momento no se acordaba de lo que había visto.

"A pesar de que hayamos ido progresando muy de a poco no disponemos nada que ver" con antes del contagio, ha señalado al paso que ha contado de qué manera antes trabajaba, cuidaba de la vivienda y también iba 4 días por semana al gimnasio. Ahora, "con llevar a cabo las camas y cocinar ahora puedo mencionar que el día se ha acabado", dijo.

En La Rioja "no hay una unidad" y, en función de los síntomas, te derivan a un experto que "igual no está formado en esta patología, que es novedosa", ha contado.

Otro "pesar" es que, en el momento en que hacen el año, ha sumado, el Centro Nacional de la Seguridad Social (INSS) valora si tienen la posibilidad de regresar a su puesto, pero no les da "tiempo" a fin de que se recobren.

Fue lo que le ocurrió a Noemí Pascual, que se contagió en el primer mes del año del 2021, en un brote en la planta donde trabajaba. Mientras sus compañeras se recobraron bien, ella quedó con taquicardia y disnea.

La recíproca, tras múltiples tratamientos, al cumplir el año le mandó al INSS, donde, dijo: "Da lo mismo de qué forma estés que de manera directa te dan el alta". Le mandaron a neonatos, por no poder coger peso y realizar desplazamientos, y volvió a contagiarse.

"El segundo contagio peor aún y la disnea, de a poco, se fué sacando pero estoy con una fatiga muscular que, si paso el aspirador, me debo tumbar", ha contado pidiendo un aparato que "valore".

Irene Escorza trabajaba de carnicera. Hace un par de años pasó un covid que le dejó unos temblores que no puede supervisar. Tampoco puede alzar los brazos y le acompañan dolores musculares y inconvenientes al charlar.

Le brindaron el alta pero ella no puede trabajar de esta forma. Habló con su jefe y, sencillamente, dejó su trabajo. "Solo solicitamos tiempo y el INSS no nos lo da, tampoco contamos reportes donde ponga lo que poseemos verdaderamente", ha apelado señalando: "No tienen idea lo que nos pasa".

En su comunicado, los damnificados han contado de qué forma en el momento en que semeja que volvió la normalidad la pesadilla sigue. La pandemia, han señalado, fue algo nuevo, supuso un revolución y, para esto, hubo que investigar a marchas forzadas.

"Desgraciadamente fueron varios los que se han quedado en el desarrollo, otros se lograron recobrar y, si bien todos salimos heridos, mucho más los que padecemos síntomas y anomalías de la salud", contaron. "Una mengua de nuestra vida previo y, en ocasiones, una no vida", han descrito.

La OMS ha reconocido la Covid persiste pero, en este momento, los damnificados solicita mucho más esfuerzo en investigación y que no se les abandone a su suerte. "Como enfermos demandamos nuestro derecho a ser tratados y estar amparados por una sanidad a la altura", han apelado.

Aún sin entender si van a constituir una asociación, en La Rioja se sumaron 35 damnificados por esta patología que, por otra parte, reclaman, asimismo, que no hay un registro oficial.

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